¿Cómo asegurar la conectividad de un proyecto desde la fase de diseño?

Aunque suene contradictorio, máquina y hombre tienen una clara similitud: lo más valioso se lleva por dentro y no es perceptible a simple vista. Así como a las personas las distinguen sus sentimientos, valores y creencias, las automatizaciones dependen de algo que no se ve pero que es vital para conseguir el éxito.

 

Nos referimos a la conectividad, ese factor que, aunque intangible para muchos, es indispensable. Considerado un pilar fundamental, la conectividad es una etapa crítica en la cual recae todo el peso de cualquier proyecto. Sin ella, simplemente todo lo demás queda débil y al borde del precipicio.

 

¿Qué es conectividad?

 

En resumen, es lo que nos permite hablar el idioma de las máquinas.  Se encarga de hacer posible la comunicación con los sistemas de control de los equipos. A menudo menospreciada, la conectividad nos facilita centralizar información, obtener datos de todas las fuentes, tener visibilidad de los circuitos, máquinas y equipos…

 

En definitiva, es la que nos ahorrará dolores de cabeza futuros por pérdida de datos, poca confiabilidad de los mismos, cortes en las comunicaciones, entre otras fallas.

 

Tal es su grado de relevancia que es el primer factor a tomar en cuenta en la etapa de diseño –en la que se documentan todos los detalles de interconexión de los sistemas- por parte del integrador, quien deberá asociarse con proveedores y marcas responsables y reconocidas.

 

No hacerlo implica que, durante la etapa posterior de ejecución, la conectividad aparezca como un imprevisto que costará tiempo y dinero solventar. Nadie quiere semejante “sorpresa”, por lo que conviene que sea un término de uso recurrente desde las primeras conversaciones que sostienen el integrador, el vendedor y el director de proyecto.

 

Pasos a seguir

 

Si bien conviene elegir equipos y sistemas compatibles entre sí, al final, el conocimiento es el activo más preciado en materia de conectividad.

 

El primer paso consiste en realizar un levantamiento o listado de todos los equipos de control de donde se obtendrá información; luego, determinar cómo conectar cada equipo y los softwares o hardwares necesarios para hacerlo. Y, por último, más no menos importante, presupuestarlo.

 

En ocasiones, sucede lo contrario y se deja el diseño y presupuesto de la conectividad para el final, lo que, a todas luces, es un grave error. Es como si a la hora de construir una casa se tomaran en cuenta solo la parte de acabados, obviando la importancia de aquello que no se ve, como las tuberías de aguas negras o el cableado eléctrico. En consecuencia, la casa no funcionaría… ni tampoco los proyectos de automatización.

 

Caso hipotético

 

Veámoslo ilustrado en el siguiente ejemplo. Supongamos que tenemos un cliente con una planta de energía que decidió implementar un sistema de monitoreo por software, pero cada vez que necesita integrar un nuevo equipo debe improvisar, pues no sabe cómo hacerlo.

 

Se le puede ayudar, pero el precio saldría hasta tres veces superior al monto que le habría costado, si, desde un inicio, con el apoyo de un ingeniero, hubiera realizado un listado de equipos y recibido, de manos del integrador, un documento final que contemplara las rutas de conexión, hardware, software y presupuestos.

 

Cuide su “Ferrari”

 

Los proyectos de automatización no son baratos y los clientes invierten altas sumas de dinero para tener su “Ferrari” como recién salido de agencia. Lo menos que quieren es tener su vehículo de lujo funcionando con llantas genéricas, diésel y aceite de camión.

 

Cuando eso sucede, siempre alguien terminará pagando los platos rotos. Ya sea el cliente, con soluciones malas, o el integrador, sacando bastante dinero de más de su bolsillo. Y la verdad es que no queremos ni lo uno ni lo otro. La mejor forma de evitarlo es velando por una correcta conectividad que garantice el éxito de su proyecto de automatización, de principio a fin.

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