Buenas y malas prácticas en el uso de los dashboards

Buenas y malas prácticas en el uso de los dashboards

¿Alguien en sus cinco sentidos se atrevería a hacer un viaje muy largo en auto con el depósito de combustible marcando la reserva o ignorar el aviso de una puerta abierta?

Difícilmente, un conductor, experimentado o no, pueda darse el lujo de no atender estas señales básicas que arroja el dashboard de su vehículo.

Y como no queremos percances que lamentar, tanto a la hora de manejar un carro o nuestro proyecto de automatización industrial, te compartimos algunos consejos sobre buenas y malas prácticas en el uso de los dashboards.

Haz esto

Empecemos con la parte positiva. Recordemos que un dashboard es la representación gráfica de información clave para la operatividad normal de nuestro negocio. Su objetivo es que podamos ver y entender ciertas variables estratégicas de una forma, clara, sencilla, concreta… y lo más importante, con solo un vistazo rápido.

  • Por eso, lo primero es definir qué se quiere mostrar. Enfocarnos en el objetivo de la información y olvidarse de la parte estética. Lo importante no es tanto que sea bonito, sino que lo entendamos. Evitemos las distracciones.
  • De preferencia, solicita al cliente un boceto a mano de cómo le gustaría verlo. Tener en cuenta el dispositivo y tamaño de la pantalla donde se mostrará y a qué distancia la gente lo verá. Parece lógico, pero son aspectos técnicos elementales que no se pueden pasar por alto.
  • Ya con esos detalles definidos y, conscientes de que prácticamente pueden mostrar lo que sea, corresponde definir cómo queremos que se vea la información. Puede ser desde una página web, reportes, comparativos, medidores, scorecards, pizarra de gráficos, etc. Entre más fácil y resumido, mejor.
  • Finalmente, déjalo en manos del integrador. En teoría, debería conocer cuáles son las líneas, los colores y los tipos de gráficos necesarios para mantenerlo simple y comprensible.

Esto no lo hagas

  • Más de una pantalla que obligue al usuario a navegar por interfaces y aplicaciones. Los dashboards van dirigidos a gerentes y personal de la empresa con tiempo limitado. No les compliquemos la existencia. Además, la esencia de los dashboards es evitar la interacción humana.
  • Que el usuario deba detenerse a leer debido al exceso de texto. A no ser que estés certificado en lectura rápida, nadie lee un montón de palabras con solo un vistazo –regla de oro de los dashboard.
  • Esto nos lleva al tercer mal hábito. Querer decir tanto que no decimos nada u olvidar el detalle del dispositivo en que se proyectará. Como resultado, tendríamos información que no cabe en la pantalla y que se hace necesario el uso de scrolls para visualizarla completa. Prohibidos los scrolls.
  • Llenarlo con imágenes, efectos 3D, sombras y animaciones. No estamos participando en un concurso de diseño. Lo estético no es tan importante como lo práctico. Mantengámoslo simple.

Si quieres saber más sobre el uso y funcionamiento óptimo de los dashboards y de todo lo que hay detrás de ellos, te invitamos a descargar nuestro e-book Información útil y sencilla a un vistazo de distancia, para que puedas implementar el mejor en tu proceso productivo.

Lo que debemos saber sobre el SCADA (antes, durante y después)

Lo que debemos saber sobre el SCADA (antes, durante y después)

En las automatizaciones sucede como cuando vamos de compras. La marca o el fabricante no son siempre buenos consejeros para tomar la mejor decisión.

Es fundamental tener presente otros factores para no ser víctimas de aquel viejo y conocido refrán que nos advierte que “lo barato sale caro”.

En lo que a proyectos se refiere, esto lo vemos reflejado en la tercera etapa de la pirámide de automatización; es decir, a la hora de implementar el SCADA o el sistema de supervisión y análisis de datos.

Más allá de la marca, proveedor e incluso precio, debemos enfocarnos en la relación costo-beneficio y en el retorno de inversión que podríamos logar.

A continuación, las cosas que debemos saber antes, durante y después de instalar el SCADA:

 

Antes:

El SCADA se alimenta de datos extraídos del proceso productivo. Por eso, antes que nada, debemos conocer muy bien el proceso y los datos que requerimos medir y convertir en información a través de la visualización.

El software no sustituye el conocimiento humano, sino que es una herramienta para realizar el trabajo de una forma más eficiente, rápida y veraz.

Funciona para cualquier industria productiva que se preocupe por crecer y ser más competitiva.

Durante:

El SCADA nos permitirá controlar procesos productivos a través de dibujos, colores, gráficos y avisos que se muestran en una pantalla de computadora.

Podemos hacer mediciones, analizar variables –temperatura, presión, voltaje- o generar alarmas controladas en un sitio centralizado, entre otras acciones orientadas a mejorar aspectos de eficiencia y rendimiento.

Además, almacena el histórico de datos que luego son usados en los controles, auditorías o trazabilidad.

Después:

El integrador debe entrenar al usuario en el uso eficiente de la herramienta, evitando saturarlo de información o crear confusiones e indisposición.

Por sí solo el SCADA nunca será tecnológicamente bueno o malo. Eso dependerá de si el integrador entendió bien el proceso y logró representar la información de forma útil y efectiva.

Si quiere conocer más sobre esta vital herramienta, su correcto uso y grandes beneficios en los proyectos de automatización, le invitamos a descargar nuestro e-book gratuito:  El SCADA: De datos a la visualización gráfica de la información.